Cuando el juego se piensa como un proyecto especial, deja de ser un equipamiento y pasa a ser un paisaje de experiencias. Las Torres Espaciales en el Parque Centenario, en la Ciudad de Buenos Aires, son un ejemplo claro: un conjunto de estructuras que toma inspiración del universo para invitar a las infancias a imaginar, explorar y moverse.

El proyecto construye una narrativa completa. Cohetes, estaciones y recorridos se integran en una arquitectura lúdica donde cada rampa, puente, trepador y tobogán forma parte del mismo “viaje”. Los elementos circulares y las referencias a órbitas aportan identidad y convierten el patio de juegos en un pequeño universo por descubrir.

Desde Crucijuegos entendemos que los proyectos de esta escala requieren una mirada integral: diseño, seguridad, desafío físico y lectura del contexto urbano. Cuando esos factores se alinean, el resultado trasciende lo visual: el espacio se vuelve memorable, promueve el juego activo y potencia el encuentro en el espacio público.

Celebramos este tipo de iniciativas porque elevan el estándar de los juegos de plaza y demuestran que la creatividad también puede ser infraestructura. Cuando la ciudad se anima a jugar con una historia —en este caso, la del cosmos—, el parque se transforma en un escenario donde la imaginación despega.

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