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La transformación de un predio que durante años funcionó como un minibasural en un nuevo espacio de juegos y esparcimiento en el barrio 20 de Junio de la ciudad de San Francisco, Córdoba, es una muestra clara del impacto que puede tener una intervención bien pensada sobre el espacio público. Donde antes había abandono, hoy hay juego, encuentro y vida comunitaria.
El rol del barrio en la recuperación del espacio público
Este tipo de acciones demuestran que el espacio público no está definido por su estado inicial, sino por la decisión política y social de recuperarlo. En contextos barriales, la incorporación de juegos infantiles y la parquización cumplen un rol clave: reactivan el uso cotidiano, fortalecen los vínculos y favorecen la apropiación del espacio por parte de la comunidad.
El caso del barrio 20 de Junio es un ejemplo concreto de cómo una intervención clara puede convertir un área relegada en un punto de referencia para vecinas y vecinos, especialmente para las infancias y las familias.
El juego como herramienta de transformación.

En Crucijuegos trabajamos desde hace más de 30 años con una convicción firme: el juego es una herramienta poderosa para activar espacios, resignificar barrios y fortalecer el entramado social. No es la primera vez que, a través de proyectos de juego y equipamiento para plazas, vemos cómo sectores de distintas ciudades vuelven a integrarse a la vida cotidiana de una comunidad.
Nuestra experiencia en distintas localidades del país confirma que estos procesos se repiten cuando el espacio público se piensa desde el uso real, la seguridad y el diseño adecuado. No se trata solo de sumar equipamiento, sino de generar condiciones para que el espacio sea habitado, cuidado y sostenido en el tiempo.
Este caso, en el barrio 20 de Junio de San Francisco, refleja el tipo de impacto que buscamos impulsar con cada proyecto: transformaciones visibles, concretas y replicables, donde el juego funciona como disparador de cambio y punto de partida para una mejora urbana más amplia.
Aprendizajes del proyecto
- El juego como motor de activación: la incorporación de juegos infantiles convoca a las familias y promueve nuevos hábitos de uso del espacio público.
- Intervenciones claras y focalizadas: una acción bien ubicada y pensada desde la escala barrial puede generar un impacto sostenido en el tiempo.
- Apropiación comunitaria: cuando el espacio público se diseña para las infancias, el barrio responde y se involucra en su cuidado.
- Un modelo replicable: este tipo de transformaciones pueden aplicarse en distintos contextos urbanos, algo que desde Crucijuegos hemos comprobado a lo largo de múltiples proyectos en todo el país.